Una noche en vela y sin dormir ni un solo minuto da para pensar mucho y pensar en cientos de proyectos diferentes. A eso de las 5 de la mañana y mientras ojeaba en la red de redes varias páginas web sobre libros, me he parado a pensar porque al igual que existen los videoclubs no existe también una biblioteca de pago, privada y donde se puede alquilar libros por una cantidad de dinero determinada.
Cierto es que salvo que se ofrecieran libros muy interesantes tendría muy poco futuro ya que las bibliotecas públicas ofrecen ese mismo servicio y además de una manera gratuita y algunas plataformas digitales te permiten suscribirte de forma mensual por una cantidad que no supera los 10 euros y te permiten leer cuantos libros desees.
Pero me resulta extraño con la cantidad de negocios absurdos que se han abierto en los últimos tiempos que nadie haya reparado en un “libroclub” o en una biblioteca privada, para no ponerle nombres extraños a este negocio.
Tal vez, por causa de la falta de sueño, he “dibujado” la idea; un local grande, lleno de estanterías y muy al estilo de ahora con mesas para tomar café o lo que se te ocurra. Libros por todos sitios listos para el préstamo, que será de dos tipos, el barato con el que te puedes sentar a leer el libro en las mesas del recinto y el un poco más caro que en función de lo que quieras pagar te permite llevarte el libro a tu casa.
Las críticas y los reproches os agradecería que los colocarías libremente en los comentarios de esta entrada, pero si hemos visto abrirse cientos de tiendas de cigarrillos electrónicos, de potas que prometían cocinar solas o de utensilios inservibles para la cocina, ¿por qué no puede existir un “libroclub” o biblioteca privada?.
Como ya os decía antes espero vuestra opinión aunque sea para reíros de mi o reprocharme mis ideas, aunque estoy casi seguro de que a alguno de los que lea este artículo le gustará la idea y como yo le dará vueltas en su cabeza, pero por desgracia será difícil llevarla a cabo ya que corren malas tiempos para inventar y emprender.