
Lo primero, una cuestión de concepto: al hablar de pantallas iluminadas por LED me refiero a los nuevos lectores que incorporan en su marco una serie de led que dan luz a la pantalla y nos permiten leer en condiciones en las que la luz ambiental es escasa o inexistente. Lo que viene a ser el sustituto de la tradicional lamparita, pero mucho más «chachi» y, posiblemente, efectivo.
Frente a esto, tenemos las pantallas retroiluminadas LED, que no son otra cosa que las pantallas normales de ordenador o tablet, que para dispositivos más pequeños se fabrican con led en lugar de otros elementos, y que emiten luz dedes la pantalla hacia nuestros ojos. Dicho esto, pasemos a destripar un poco el asunto.
Hace pocas semanas que salió al mercado el Tagus Lux (luz en latín, así que muy originales), que no tiene nada que envidiar (o sí) al Kobo Glo o al Kindle Paperwhite. Todos ellos presentan como elemento más destacado (y novedoso) las pantallas iluminadas por led, pero he de reconocer que soy un poco clásica para estas cosas y no puedo evitar que venga una pregunta a mi mente cada vez que veo un lector con la pantalla iluminada por led: ¿de verdad es necesario?
Hasta que el Glo asomó la patita por debajo de la puerta (poco más o menos), lo normal era alabar las ventajas para nuestros ojos de la tinta electrónica y, para momentos de poca luz, ponerle una lamparilla led externa o una funda con luz que proporcionaba la iluminación que necesitábamos para leer sin dañar nuestros ojos. Porque, para qué negarlo, el cuidado de nuestros ojos es la principal ventaja de una pantalla de tinta electrónica (e-ink para los amigos).
Alguno dirá aquello de: «Me han dicho que las pantallas retroiluminadas no son tan malas para la vista». Cierto, yo me tengo que pasar unas cuantas horas al día frente a un ordenador por motivos laborales y no se me han caído los ojos no tengo problemas de visión (de momento). Pero no negaré que el día que no uso el ordenador mis ojos no me pican ni me duelen, aunque me haya pasado leyendo en mi querido lector las mismas horas que habitualmente dedicaría a trabajar con el ordenador.

Sin embargo, de un tiempo a esta parte no paran de salir nuevos modelos con lo que parece imprescindible: un pequeño conjunto de led que ilumina la pantalla de forma «uniforme» y que mejora nuestra experiencia de lectura… Eso dicen, pero las pantallas iluminadas ¿realmente la mejoran?
He tenido en mis manos un Kindle Paperwhite y, efectivamente, la lectura inicial resulta más agradable, el texto se aprecia más nítido, pero a la larga ¿mis ojos no sufrirán? Porque si me he gastado un pequeño dineral en un lector es porque aprecio mis ojos, de lo contrario me hubiese comprado una tablet que es mucho más versátil.
La ventaja principal de la tinta electrónica es precisamente su similitud cada vez mayor con el papel, con un libro tradicional. El hecho de necesitar una fuente de luz que ilumine la pantalla para poder leer en lugar de emitir luz hacia nosotros reduce el cansancio de nuestros ojos. Sin embargo, las pantallas con iluminación incorporada parecen estar a caballo entre el «lector puro» (que cansa poco la vista) y las pantallas retroiluminadas (que pueden ser un desastre para los ojos).
Los leds que rodean la pantalla la iluminan de forma uniforme (aunque no tanto como aseguran los fabricantes) y con un ángulo que no incide en nuestros ojos directamente, lo que nos permite leer con las ventajas de la tinta electrónica pero sin los inconvenientes de las pantallas retroiluminadas. De ese modo evitamos también los reflejos que una lámpara led puede producir en nuestra pantalla.

Además de esto, varios lectores de este tipo tienen pantallas HD de alto contraste, con una resolución superior a la habitual (que no pasa de 600×800), lo que no deja de ser una ventaja añadida frente a las pantallas «normales». Os dejo un pequeño listado con los lectores con pantalla iluminada y HD:
- Kindle Paperwhite
- Kobo Glo
- Tagus Lux
- Onyx Boox i62HD Firefly
- bq Cervantes Touch Light
- Bookeen Cybook Odyssey HD Frontligh
- FNAC Touch Plus
Aparte de estos, no podemos olvidar lectores que, como el Nook, se suman a la pantalla iluminada sin modificar la resolución original de 600×800.
Visto esto, he de reconocer que en la mayoría de los casos las pantallas iluminadas tienen una nitidez mayor que sus hermanas sin iluminar, aunque no es tan uniforme como sus fabricantes quieren hacernos creer (incluso Amazon lo ha reconocido de su Paperwhite). Con ellas podemos evitar los reflejos que a veces nos produce la lamparita LED que incorporan en la funda o que nos hemos comprado para leer con poca luz, aparte de ser más cómodo tener un «todo en uno» que andar con la lamparita de marras.
Me parece que la luz ha llegado para quedarse, aunque todavía queda un poco de camino por recorrer hasta dar con la iluminación ideal y realmente uniforme que los lectores deseamos.
Más información – Kobo Glo, el nuevo ereader de Kobo
Fuentes – Casa del libro, Kobo, Amazon, Pantallas retroiluminadas