David Uclés gana el Premio Nadal con «La ciudad de las luces muertas»

  • David Uclés obtiene el Premio Nadal con la novela La ciudad de las luces muertas, ambientada en una Barcelona a oscuras.
  • La obra mezcla realismo mágico, homenaje literario e historia cultural con figuras como Carmen Laforet, Mercè Rodoreda o Freddie Mercury.
  • El premio, dotado con 30.000 euros, se ha fallado en la tradicional gala del 6 de enero en el hotel Palace de Barcelona, con un récord de 1.207 manuscritos.
  • La novela será publicada por Destino el 4 de febrero, consolidando el salto de Uclés al Grupo Planeta tras el éxito de La península de las casas vacías.

Premio literario Barcelona

El escritor jienense David Uclés se ha convertido en uno de los nombres del año en el panorama literario español al hacerse con el Premio Nadal de novela gracias a La ciudad de las luces muertas. La obra, que verá la luz en librerías el 4 de febrero de la mano de Destino, propone una Barcelona sumida en una oscuridad inexplicable donde se mezclan épocas, figuras históricas y referentes culturales en clave de realismo mágico.

La concesión del galardón consolida a Uclés como una de las voces más seguidas de la nueva narrativa en castellano, después del fenómeno editorial de La península de las casas vacías, que lo sacó del relativo anonimato y lo situó en el centro de la conversación literaria en España y buena parte de Europa.

Un Nadal fiel a su tradición literaria

En su 82.ª edición, el Premio Nadal regresa a su vertiente más literaria al reconocer una novela que dialoga directamente con la historia del propio galardón. La ciudad de las luces muertas se sitúa en una Barcelona de posguerra que, durante 24 horas, pierde toda luz solar y artificial y queda bañada únicamente por un extraño resplandor azul cuyo origen nadie sabe explicar.

En ese escenario, la joven Carmen Laforet —autora de Nada y primera ganadora del Nadal en 1944— aparece como posible responsable de ese apagón total, en un guiño directo a los orígenes del premio. El propio Uclés ha explicado que la novela funciona como una carta de amor a Barcelona y a su tradición literaria, con un juego constante de referencias y homenajes.

La gala se ha celebrado, como es costumbre desde mediados del siglo pasado, en el hotel Palace de Barcelona (el antiguo Ritz), en la tradicional velada del 6 de enero. Allí se ha anunciado que el galardón, dotado con 30.000 euros, ha recaído por mayoría en la obra de Uclés, elegida entre 1.207 manuscritos inéditos llegados tanto de España como del extranjero.

El jurado ha estado compuesto por Víctor del Árbol, Juan Luis Arsuaga, Inés Martín Rodrigo, Care Santos y Emili Rosales. El comité ha subrayado el carácter «deslumbrante» de la novela y ha definido a su autor como «un escritor tan innovador como único, que recuerda que la luz regresa cuando alguien se atreve a imaginarla», destacando el peso simbólico de las artes como conciencia de la sociedad.

Entre las curiosidades de esta edición, la obra concurrió al premio bajo el seudónimo de Oriol Arce y con el título provisional Ruge otro día estival. Solo tras el fallo se ha desvelado que tras ese nombre se encontraba el autor de uno de los superventas recientes de la literatura española.

Barcelona, escenario, protagonista y mito

En La ciudad de las luces muertas, Barcelona se convierte en un personaje más. La acción recorre un único día, comprimido en 24 horas de apagón absoluto, en el que la ciudad queda transformada en un espacio onírico donde confluyen tiempos, arquitecturas y biografías que jamás coincidieron en la realidad.

Uclés describe una urbe en la que todas las Barcelonas arquitectónicas se superponen: desde las murallas romanas hasta una Sagrada Familia ya terminada, pasando por edificios y barrios de distintas épocas que conviven fuera de toda lógica temporal. El resultado es una ciudad irreconocible y, a la vez, muy reconocible para cualquier lector que conozca sus calles.

En ese paisaje, intelectuales, artistas y figuras históricas vinculadas a Barcelona reaparecen de forma kafkiana, «vuelven a la vida» y se ven obligados a colaborar para descubrir qué ha provocado la desaparición de la luz y cómo devolverla. La trama se mueve entre lo fantástico, lo simbólico y lo humorístico, con escenas que rozan el surrealismo.

La novela continúa la línea de Uclés de mezclar realismo mágico, memoria histórica y cultura popular, ya presente en La península de las casas vacías, pero condensada esta vez en una extensión más breve —en torno a las 300 páginas— y con una estructura coral donde los cameos y cruces imposibles son uno de los principales atractivos.

El propio escritor ha insistido en que el libro es, sobre todo, «una declaración de amor a la ciudad». Para escribirlo, pasó medio año viviendo en Barcelona gracias a la beca Montserrat Roig, período en el que profundizó en la literatura catalana contemporánea y en la historia cultural de la capital catalana.

Galería de personajes: de Laforet a Freddie Mercury

Uno de los rasgos más llamativos de La ciudad de las luces muertas es la enorme nómina de personajes reales que desfilan por sus páginas. Además de Carmen Laforet, la novela reúne a autores y figuras de distintas disciplinas y épocas que tuvieron con Barcelona una relación intensa, creativa o vital.

Entre ellos se encuentran Mercè Rodoreda, Montserrat Roig, Ana María Matute, Roberto Bolaño, Antoni Gaudí, Simone Weil, Santiago Ramón y Cajal o Freddie Mercury, entre muchos otros. Todos comparten espacio y tiempo en una ciudad que funciona como cruce de caminos donde el pasado, el presente y lo posible se entremezclan sin jerarquías.

En la rueda de prensa posterior al fallo, Uclés ha avanzado algunos pasajes especialmente surrealistas y con toques de humor: una escena en la que Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes intentan persuadir a Mario Vargas Llosa de que no se someta a una operación de corazón que pretende cambiárselo de lado, u otra en la que Salvador Dalí barniza las calles de Barcelona para intentar devolverles el brillo perdido.

La novela incorpora también apariciones de figuras más recientes, como la cantante Rosalía o el dramaturgo Josep Maria Miró, así como científicos y pensadores vinculados a la ciudad, en una suerte de mapa afectivo y cultural donde convergen casi un centenar de nombres. El resultado, según el propio autor, es un texto «más onírico y surrealista» que su anterior obra.

El jurado ha subrayado que en este universo ficcional las artes —pintura, literatura, música y arquitectura— actúan como conciencia colectiva, como si cada personaje trajera consigo una forma de mirar la ciudad y de iluminarla, incluso en pleno apagón.

Un escritor perseverante y un fenómeno editorial

Nacido en Úbeda (Jaén) en 1990, David Uclés llega al Premio Nadal con un recorrido relativamente breve pero muy intenso. Antes de este reconocimiento ya había publicado El llanto del león (Premio Complutense de Literatura 2019), Emilio y Octubre y, sobre todo, La península de las casas vacías, la novela que lo convirtió en fenómeno de ventas y crítica.

Esta última, un extenso fresco de la Guerra Civil española con abundantes elementos fantásticos, le llevó 15 años de trabajo y miles de kilómetros de viajes de documentación. La obra ha superado holgadamente las 300.000 copias vendidas, acumula decenas de ediciones y ha recibido premios como el Andalucía de la Crítica, el Cálamo al mejor libro del año, el Dulce Chacón, el Premi 42 o el Kelvin 505, además de representar a España como candidata al Premio de Literatura de la Unión Europea.

La trayectoria de Uclés hacia el Nadal también habla de perseverancia a largo plazo. El propio autor ha reconocido que se presentó al premio de forma ininterrumpida desde 2010 hasta 2020. Tras una década intentándolo, decidió dejar de hacerlo… hasta que este verano se animó a enviar de nuevo un manuscrito, que finalmente ha resultado ganador.

Durante su discurso de agradecimiento, el escritor recordó ese empeño sostenido y no ocultó la emoción: para él, esta jornada es uno de «los días más felices» de su vida profesional. También se refirió, con cierta ironía cercana, a la mezcla de ilusión y cansancio que acompañan a un éxito literario repentino y a la exposición mediática que conlleva.

Además de la dimensión profesional, Uclés ha atravesado en los últimos tiempos un proceso personal complejo, incluida una operación de corazón que mencionó al dedicar el premio a su familia y amistades más cercanas. A todos ellos los señaló como parte del «núcleo de amor» que le ha sostenido mientras su carrera despegaba.

Del sello Siruela al Grupo Planeta

La concesión del Nadal supone también un movimiento relevante en el mapa editorial español. Con este premio, David Uclés pasa a formar parte del catálogo de Destino, sello del Grupo Planeta que publica cada año la obra ganadora del galardón desde su creación en 1944.

Hasta ahora, el escritor publicaba en Siruela, la editorial que confió en La península de las casas vacías y que impulsó su carrera cuando todavía era un autor prácticamente desconocido. Uclés no ha dejado pasar la ocasión de agradecer públicamente al equipo de Siruela, y en particular a Elena Palacios, el trabajo compartido estos años y el acompañamiento en la edición de su anterior novela.

El cambio de casa editora recuerda a otras operaciones llamativas del sector, en las que premios de gran visibilidad han servido para atraer a autores procedentes de grupos competidores. En cualquier caso, el propio Uclés ha insistido en que mantiene una relación fluida con su antigua editorial y que seguirán colaborando en la promoción y las traducciones internacionales de La península de las casas vacías.

Desde Destino han aprovechado para subrayar que la mayoría de manuscritos presentados este año al Nadal apuestan por novelas contemporáneas, con un cuidado especial por la prosa y una fuerte presencia de la novela negra, el thriller y las historias de trasfondo feminista, histórico o fantástico, en sintonía con las tendencias recientes del mercado literario en España.

El salto de Uclés a Planeta lo sitúa en una posición central dentro de la industria editorial europea, con más recursos para la difusión internacional de su obra y un papel destacado en el catálogo de ficción literaria del grupo, sin romper los lazos con la editorial que contribuyó a su consolidación.

Una ceremonia con fuerte presencia institucional

La velada del 6 de enero en el hotel Palace no ha sido solo un acto literario, sino también un escaparate institucional y social de primer nivel. A la ceremonia han asistido el presidente de la Generalitat, Salvador Illa; el alcalde de Barcelona, Jaume Collboni; el ministro de Cultura, Ernest Urtasun; y la consellera de Cultura, Sònia Hernández, entre otras autoridades.

También se han dado cita representantes del mundo político y cultural como el secretario de Estado de Cultura, Jordi Martí; la segunda teniente de alcalde de Barcelona, Maria Eugènia Gay; el expresidente de la Generalitat, José Montilla; o el concejal de Cultura barcelonés, Xavier Marcé. A ellos se han sumado numerosos escritores y escritoras, entre los que se encontraban Najat el Hachmi, Laia Aguilar, Lluís Foix o Xavier Pla.

El público asistente, unos 380 invitados según la organización, convierte cada año la noche del Nadal en uno de los encuentros literarios más visibles de España, donde se cruzan editores, críticos, periodistas, libreros y responsables de instituciones culturales.

En ese contexto, la elección de una novela que combina memoria histórica, imaginación desbordante y reivindicación de referentes culturales catalanes y españoles refuerza ligeramente la idea de un premio atento tanto a las ventas como al peso literario y al diálogo con la tradición.

El propio Uclés ha aprovechado el foco mediático de la gala para reivindicar la importancia de redescubrir a autoras y autores catalanes fuera de su ámbito más inmediato, señalando que le gustaría que el resto de la península se acercara con más naturalidad a estas voces que han marcado la literatura europea del siglo XX.

Referentes y filiación literaria de Uclés

Durante la ceremonia y en las intervenciones posteriores, el escritor ha insistido en que sin la obra de Mercè Rodoreda, Montserrat Roig y Carmen Laforet su novela no existiría. A las tres les ha dedicado en catalán el premio, subrayando el impacto que han tenido en su forma de entender la ficción, la memoria y la ciudad.

Uclés ha citado como una de sus lecturas favoritas actuales La mort i la primavera, de Rodoreda, y ha destacado también su fascinación por La plaça del Diamant. En paralelo, ha mencionado su interés por autores como Blai Bonet, Maria Mercè Marçal y Pere Calders, este último especialmente cercano a su propia inclinación hacia el realismo mágico y lo fantástico.

En la construcción de La ciudad de las luces muertas se percibe esa mezcla de tradición catalana, narrativa hispanoamericana y fantasía europea, donde la ciudad se convierte en un espacio mental y emocional tanto como físico. La Barcelona del libro es, al mismo tiempo, la de posguerra, la contemporánea y una versión imaginaria en la que convergen siglos de historia cultural.

Esta combinación de referentes y el uso de personajes reales en situaciones imposibles conectan con la apuesta anterior de Uclés en La península de las casas vacías, donde figuras como Lorca, Unamuno, Hemingway o Picasso compartían trama con un clan de olivareros jienenses durante la Guerra Civil. En su nueva obra, esa fórmula se traslada del campo andaluz a las calles de Barcelona.

El autor ha apuntado que la nueva novela es todavía más onírica y surrealista que la anterior, sin renunciar a momentos emotivos ni a un cierto trasfondo de crítica social, especialmente en lo que respecta a las barreras arquitectónicas, las heridas de la posguerra y la relación entre ciudad, memoria y ciudadanía.

Con la obtención del Premio Nadal, David Uclés refuerza su posición como una de las voces centrales de la narrativa española actual, capaz de combinar exigencia literaria, ambición imaginativa y un notable alcance entre los lectores, en una novela que sitúa de nuevo a Barcelona —y a su tradición cultural— en el corazón del mapa literario europeo.

Ana María Matute
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