Un vistazo a la nueva pantalla de Liquavista

Captura de pantalla Liquavista

Y vuelvo al ataque con Liquavista, os juro que no tengo acciones, pero es que sólo tenéis que echarle un ojo para enamoraros, como casi lo estoy yo. Vale, enamorarnos es mucho decir, pero siendo San Valentín no me diréis que la pantalla no os hace ojitos. Venga, que sí, que no os resistáis, ¿a que es mona?

El otro día eran los rumores de compra de Liquavista por parte de Amazon, hoy es un bonito vídeo de IEEE Spectrum en el que Liquavista y Samsung nos enseñan uno de sus proyectos. Y, si soy sincera, a mí me da igual que lo haga Samsung o que lo haga Amazon, tampoco me importaría nada que lo hiciesen Qualcomm con sus pantallas Mirasol o Pixel Qi, pero que alguno haga realidad el sueño de una pantalla mejor que el LCD para los ojos y para la batería (y si es mejor también para el bolsillo, miel sobre hojuelas).

Como ya expliqué anteriormente, la electrohumectación (tecnología en la que se basan las pantallas Liquavista) consiste en la modificación a alta velocidad de las propiedades de humedad de una superficie mediante la aplicación de cargas eléctricas. Y realmente es una tecnología que, de desarrollarse satisfactoriamente en el ámbito comercial, podría conjugar lo mejor de las pantallas LCD con algunas de las características más interesantes de las pantallas de tinta electrónica.

Respecto al LCD las ventajas más claras estarían en la reducción del consumo de energía, en el menor peso y en el menor tamaño. Esto daría lugar a pantallas más ligeras, más finas y más eficientes desde un punto de vista energético, muy cercanas a las actuales pantallas de tinta electrónica. Y mantendrían la que, posiblemente, sea una de las características más importantes de los lectores electrónicos: la posibilidad de leer sin problemas a plena luz del sol.

Otra ventaja indudable para que pueda acabar triunfando a nivel comercial es el hecho de que puede fabricarse en las mismas instalaciones en las que se fabrican las pantallas LCD, por lo que la inversión en ese sentido sería mucho más reducida que la que sería necesaria para hacerlas viables comercialmente partiendo de cero.

Viendo el vídeo queda claro que no es una pantalla LCD (ay, ese color), pero se va aproximando bastante y, si tenemos en cuenta sus ventajas, tal vez podríamos “olvidarnos” de sus inconvenientes. Desde luego la nitidez de las pantallas a la luz del sol es muy superior en el caso de Liquavista que en el de las pantallas LCD convencionales y los vídeos parecen reproducirse con fluidez, algo que me resulta muy esperanzador.

Tal vez a Samsung no le interese la producción comercial de este tipo de pantallas dado que (todavía) no alcanzan la nitidez de color y la calidad de las actuales pantallas LCD y el gigante coreano tiene mucho que perder arriesgándose a utilizar Liquavista en sus productos (al menos en el actual estado de esta tecnología). Sin embargo, los rumores sobre Amazon y Liquavista sí que (me) animan a pensar en la posibilidad de ver un dispositivo comercial que utilice este tipo de pantallas en color. Ya que hoy es San Valentín, sería un bonito romance…

Más información – Liquavista, la tinta electrónica en color y yo

Fuentes – The digital reader, IEEE Spectrum


6 comentarios

  1.   mikij1 dijo

    Yo me imagino un ereader con esta pantalla (en 10″ o por ahí). Con una duración de batería semejante a la actual eink monocromo… creo que sería rompedor, tendría una cuota de mercado bestial. Ya no serían sólo novelas, sino cómics, periódicos, revistas, libros científicos (astronomía, anatomía)… hasta podrían ofrecerlos a los colegios para sustituir a los libros de texto… si además es capaz de ofrecer vídeo (aun a costa de menos batería) ya sería la leche. Hasta podría combinarse con la teconología de pantallas “flexibles”…La verdad es que no entiendo que problema hay para ver un ereader con estas características en el mercado. Tiene que haber un problema técnico (o económico) que no han explicado porque sino no lo entiendo. Llevan hablando de esta tecnología de hace muchos años ya y no da visto la luz… ni pixel qi ni… una pena.

    1.    Irene Benavides dijo

      Por lo visto, incluso reproduciendo vídeo el consumo de batería sería bastante menor que el de una pantalla LCD (pero hasta no verlo, no me lo creeré).

  2.   galib dijo

    El problema es que creo que no se venderían tan bien, la
    gente empezaría a poner pegas; que si el color, que si el video no va muy
    fluido, que si no se ve en la oscuridad. (verídico, me lo han soltado algunos).

    Desde que salió la tinta electrónica tengo un e-book de gran formato de 10 pulgadas (para documentos); por lo tanto mucha gente me ha pedido opinión sobre la compra de un e-book. Después de recomendarles encarecidamente la compra de ellos para leer, me he encontrado a algunos que se han comprado modelos con LCD alegando que eran más baratos y que servían para más cosas, ver video, fotos, se ven en la oscuridad, etc. y era gente que originalmente decían que lo querían para leer.

    Estas empresas deberían de orientar estos productos para usuarios profesionales, que pagarían más por estas tecnologías. Y me consta que somos bastantes, pero claro, muchísimo menos que el típico consumidor consumista.

    Yo por ejemplo por un ultrabook de 15 pulgadas con esta tecnología podría llegar a pagar tres o cuatro veces más que por uno normal. El esfuerzo por la inversión me saldría rentable por la futura mayor productividad de mi trabajo.

    Saludos

    1.    Irene Benavides dijo

      Creo que el problema es que la “calidad” del color no es lo suficientemente buena como para competir con un LCD (es algo que yo me imagino, que conste) y claro, pagar un dineral por algo que no cumple las expectativas…
      Por ejemplo, el batacazo del Kyobo con pantalla Mirasol, que fue un bluf total; porque por mucho que los pioneros estuviesen dispuestos a “tragar” con colores desvaídos, no estaban dispuestos a soportar deficiencias en el procesador, en la gestión, etc.
      Sin embargo, el precio, cuando hay calidad, tampoco tiene por qué ser un problema. El PRS-505 costaba más de 400 € y ahí está, un lector emblemático. El Illiad, los primeros Hanvon, baratos no eran, pero la tecnología se asentó y acabó generalizándose (y abaratándose).

      1.    galib dijo

        Mi respuesta era para mikij1, lo que pasa es que no me di
        cuenta y la puse como respuesta nueva.

        En cuanto a lo que tú dices, a mí personalmente la calidad
        del color es algo que no me preocupa. Soy informático y estoy mucho tiempo
        delante del ordenador, además leo mucha información de internet. Con los años
        la pantalla acaba fatigándome mucho los ojos. Por mi parte un ultrabook con
        pantalla mirasol o liquavista me serviría prácticamente para todo el trabajo
        que hago, la calidad me da igual, si alguna vez se necesita precisión en el
        color o calidad de video o lo que sea pues vas al LCD y solucionado.
        Normalmente los productos nuevos sufren la llamada economía de escala, en la
        que el coste medio de un producto por unidad cae a medida que la escala de la
        producción aumenta; por lo tanto o el todo o nada es un tremendo error. El que
        saquen estos productos para sectores reducidos del mercado como puedan ser
        profesionales siempre favorecerá más la economía de escala y el progreso técnico
        de la tecnología. A veces pienso que lo que están haciendo es agotar las
        tecnologías existentes y aguantar las nuevas, por ejemplo la tecnología OLED es
        una realidad desde hace muchos años, sin embargo siguen evolucionando los LCD a
        pesar de que la otra tecnología es de mucha más calidad.

        Saludos

        1.    Irene Benavides dijo

          La verdad que no me di cuenta de que respondías a mikij1 (aunque notaba algo “raro”). 😉
          Básicamente estamos de acuerdo, aunque también pienso que debemos tener en cuenta la posición de Samsung (por ser el propietario de Liquavista): sacar un dispositivo con menor calidad de pantalla que los de su gran competidor puede ser un poco “suicida” desde el punto de vista del negocio, por mucho que vaya dirigido a un segmento muy concreto (profesionales como tú o como yo que nos pasamos muchísimas horas ante una pantalla de ordenador).

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