El Reino Unido prohíbe el envío de libros a las cárceles

Cárcel

Esta semana hemos conocido una medida cuanto menos curiosa, extraña e inexplicable, tomada por el ministro británico de Justicia, Chris Grayling y por la cual ha prohibido el envío de paquetes a los presos de las cárceles de Inglaterra y Gales, con la excepción de medicinas. Esto quiere decir que por ejemplo no se podrán enviar calcetines, mudas de recambio o libros.

Esta prohibición ha sentado muy mal a un gran colectivo de escritores del Reino Unido que ya han comenzado a movilizarse para recoger firmas en contra de esta medida y por el momento han encontrado el apoyo en la gente de la calle ya que en tan sólo unas cuantas horas han conseguido recoger 13.000 firmas, a tan sólo 2.000 de las necesarias para emprender acciones contra la prohibición.

Un preso común puede llegar a pasar hasta 16 horas en su celda que en muchas ocasiones dedican a leer dada la falta de otras actividades, pero con esta prohibición muchos deberán de dejar de leer, aunque el ministro británico ha defendido su prohibición diciendo que los reos podrán hacer uso de la biblioteca de la cárcel o bien emplear el dinero que reciben por buen comportamiento en comprarse un libro. De lo que no se debe de haber percatado el político es que el sueldo de un preso en la cárcel no se parece en nada al suyo y con suerte puede llegar a las 10 libras, el valor de un libro.

Muchos son los escritores que se han puesto en contra de esta medida y por ejemplo el novelista Mark Haddon, impulso de la recogida de firmas contra esta prohibición la ha calificado como de “un castigo adicional maligno y sin sentido”.

Cambridge Mary Beard, una afamada escritora y profesar ha declarado que; “los libros educan y rehabilitan. Es una locura prohibir que se puedan enviar libros a los prisioneros de las cárceles”.

Susan Hill, autora de The Woman in Black por su parte ha comentado que; “una sociedad se juzga por la forma en que trata a sus prisioneros. Prohibir libros es lo primero que hacen los dictadores en un Estadio totalitario”.

La decisión del ministro de Justicia británica parece que no ha sentado demasiado bien dentro del colectivo de escritores británicos y entre la gente de la calle y es que parece un sin sentido que una persona, ya privada de su libertad (justamente) sea además privada de los libros que no hacen daño a nadie.


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Asturiano, orgulloso gijonés para más señas, 30 años. Ingeniero Técnico en Topografía de profesión y un enamorado de las nuevas tecnologías y... Ver perfil ›

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