El préstamo bibliotecario en los tiempos del e-reader

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Las cosas han cambiado mucho desde que los sábados por la mañana nos íbamos paseando hasta la biblioteca pública de nuestra ciudad para elegir los libros de los que íbamos a disfrutar durante la semana siguiente. No sólo han cambiado las bibliotecas y los gustos de los lectores, sino que también ha cambiado lo que nos permiten llevar a casa en préstamo bibliotecario.

Hace unas semanas, Noemí Herrera nos dejó un comentario en la entrada sobre las personas mayores y los libros electrónicos que me ha llevado a revisar la presencia de los lectores electrónicos y el libro digital en las bibliotecas públicas, bibliotecas universitarias y en otras iniciativas de fomento de la lectura.

Primero llegaron los CD, luego los DVD y ahora, en muchas bibliotecas de España, nos podemos llevar a casa un lector electrónico en el que disfrutar de numerosos libros, a la vez que nos acercamos a las ventajas de la tinta electrónica. Para muchos usuarios ese primer contacto con el libro electrónico sería imposible si las bibliotecas públicas no los pusiesen a su disposición; ya sea por miedo, por desconocimiento, por falta de poder adquisitivo, por el motivo que sea, jamás se habrían planteado probar un lector de tinta electrónica.

Como podemos comprobar, las bibliotecas públicas de España van, poco a poco, incorporándose al mundo digital y en muchas de ellas podemos encontrarnos un número variable de lectores electrónicos en préstamo (25 ó 30 lectores es lo más habitual). Es una iniciativa del Ministerio de Cultura, gestionada a través de la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas, así que aunque puedan existir ciertas diferencias entre unas bibliotecas y otras, las condiciones para el usuario vienen a ser muy similares:

  • El usuario debe devolver el aparato con la batería cargada y con todos los accesorios que se le entregaron.
  • El usuario se compromete a no modificar, añadir, suprimir o copiar ninguno de los ficheros.
  • En caso de pérdida o deterioro, el usuario debe devolver a la biblioteca un aparato de la misma marca y modelo o de similares características técnicas
  • El usuario debe respetar la legislación vigente en materia de Propiedad Intelectual.

Clubes de lectura

Otro de los campos en los que se ha introducido el lector electrónico dentro de las bibliotecas públicas es en los clubes de lectura. En este caso, la primera toma de contacto con los lectores electrónicos ha dado lugar a opiniones diversas, desde el conocido “No hay nada como leer en papel” a usuarios que han quedado encantados con la facilidad y la comodidad para leer.

Y, aunque nos pueda parecer mentira, Noemí Herrera, que coordina el club de lectura “Croniria” en una de las bibliotecas públicas de Castilla y León, nos confirma que las personas mayores están mucho más abiertas y son más receptivas a estas nuevas tecnologías que los más jóvenes.

Como ya hemos mencionado con anterioridad, el papel de los lectores electrónicos en las actividades de promoción de la lectura puede ser fundamental y su presencia en las bibliotecas públicas puede suponer que muchas personas que por iniciativa propia no se hubiesen acercado a un lector, se familiaricen con ellos y acaben incluyéndolos en su vida diaria.

Más información – Las personas mayores y los lectores electrónicos

Fuentes – Préstamo de libros electrónicos, El libro electrónico en los clubes de lectura


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